HERMANOS GEMELOS

HERMANOS GEMELOS

Papás y mamás, no debemos olvidar que el objetivo final de una familia es dar a nuestros hijos las alas para volar solos algún día.

Esto significa que sean autónomos e independientes de nosotros, pero también de sus hermanos, que sean capaces de construir sus propias familias, de encontrar sus deseos y de resolver sus conflictos. Eso es ayudar a nuestros hijos.

Sabemos que en el caso de los gemelos es más difícil, especialmente si son idénticos, porque su unión intrauterina es una huella imborrable.

Pero nosotros debemos ayudarles, darles todas las herramientas que tengamos para que consigan tener un desarrollo evolutivo saludable y la par que un vínculo intergemelar inexplicable.

En la medida en la que los padres puedan percibir a sus hijos como individuos separados, mayores posibilidades tendrán esos hijos de percibirse a sí mismos como individuos independientes. Debemos diferenciarlos, es decir, promover que cada uno desarrollo su personalidad y sobretodo evitar que se aíslen en un mundo de 2.

No olvidemos que la crianza y la educación proviene de la familia, del núcleo familiar, y somos los papás los que debemos identificarlos como 2 seres únicos, especiales e irrepetibles (aunque tengan un hermano exactamente igual). Será así como se sientan distintos, cada uno con sus valores y características. Será así como irán aceptando la separación progresivamente según vayan creciendo.

Estas son algunas de las ayudas que puedes ofrecerles para fomentar que se desarrollen paralelamente pero no fusionalmente:

  • Llamarlos por su nombre, no “gemelos”. Si desde el principio te diriges a ellos en plural, ellos irán construyendo una identidad común, por eso debes esforzarte por llamarles a cada uno por su nombre.
  • No vestirlos siempre igual. Sabemos que nos gusta la estética de 2 hermanos conjuntados, pero trata de reducirlo a las situaciones más especiales, no de forma diaria.
  • Tener tiempo para cada uno por separado. Uno puede acompañar a la mamá, mientras otro se queda con el papá.
  • Que se relacionen con otros niños, juntos y por separado. Debemos fomentar que compartan con otros niños, que jueguen en equipo con otros, que tengan amigos fuera de ellos.
  • Evitar que se encierren en el dúo, que en un principio, para ellos suele ser suficiente. Es lógico que pasen mucho tiempo juntos, pero no debemos abusar de que estén entretenidos sin nosotros.
  • Que ambos se sientan singularmente queridos, aceptados y atendidos. Todos necesitamos que nos miren con el cariño de ser “únicos”, eso ayudará a la futura autoestima, a quién no le han dicho “eres el más bonito del mundo!”
  • Darles identidad individual. No dudar en dar significado independiente a sus necesidades. Tú eres un comilón, extrovertido y risueño.
  • Permitir sus diferencias. Si a uno de ellos le gusta el fútbol, mientras que al otro le gusta la música, aceptarlo y apuntarles a clases independientes.
  • No usar los comparativos. Cuando usamos tú eres más travieso que tu hermano, estamos utilizando al hermano como referencia, no los separamos.

De esta manera ellos aprenderán de sí mismos quienes son y por quién están siempre acompañados.

No os preocupéis mamás y papás de gemelos, el hecho de criarlos de forma independiente, no amenaza el vínculo que tienen entre ellos, al contrario, hará que desarrollen una relación de hermanos mucho más saludable. Ánimo!

Cómo ayudar a nuestros hijos a comprender los atentados?

¿Qué entienden nuestros hijos ante un atentado terrorista? ¿Deberíamos decirles la verdad?

¿Les creará un miedo irracional? ¿Entenderán algo?

Estas son algunas de las preguntas que nos surgen, ante la horrible noticia del atentado en Bruselas en el día de hoy, en la que se verán afectadas muchas familias.

Realmente no se puede comprender un atentado, nadie, ni adultos ni niños podemos hacerlo. Pero sí podemos validar los sentimientos que nos genera, ya sean de tristeza o de rabia.

Cuando en la televisión, en el colegio, en los comentarios  o…. simplemente en el ambiente, está la preocupación, la incredulidad, la rabia y la tristeza por algo tan impactante, debemos escuchar a nuestros hijos. ¿Ellos preguntan? ¿Se quedan a nuestro lado cuando estamos hablando de ello con alguien? ¿Escuchan la televisión como uno de nosotros?…. Si estas respuestas son afirmativas, es que nuestro hijo quiere tener información sobre ello, tenga los años que tenga.

Es verdad que los niños no comprenden el concepto de la muerte en su totalidad hasta aproximadamente los 8 años, pero desde bien temprano los niños son muy conscientes del dolor, de los nervios, de la preocupación. La rabia por el contrario es más habitual en sus emociones. Si negamos esos sentimientos en nosotros mismos, si cuando nos hacen una pregunta “quitamos hierro al asunto”, nuestros hijos no entenderán la incoherencia entre lo verbal y lo no verbal y aprenderán que lo correcto es ocultar aquello que les preocupa o les entristece, tal y como haces tú.

Tendremos que hacer un gran esfuerzo por ajustar nuestro lenguaje a su edad y a su comprensión, pero por supuesto, tendremos que decir la verdad antes sus preguntas y mostrar nuestros sentimientos sin pudor. Podemos decirles que ha sido una noticia que ha entristecido a todo el mundo, que todos estamos pendientes de la televisión porque nos preocupa y porque estamos muy tristes por esas familias. Podemos tratar de explicar la incoherencia del terrorismo, y la rabia que esto nos provoca, la importancia de la educación y de los valores.

No debemos olvidar que los niños viven en nuestro mundo, y a veces éste se tambalea. No es un mundo perfecto, ni mucho menos, y aunque deseamos que ellos sean felices, no siempre lo podemos conseguir. El mundo tiene heridas por muchos sitios, y debemos curarlas cuanto antes.

La violencia nos afecta a todos

Hoy, 25 de noviembre, es el Día Internacional contra la Violencia de Género. Y no podemos (ni debemos) quedarnos de brazos cruzados. Este asunto lo vamos a tener que ir resolviendo con la colaboración de todos.

Empecemos definiendo. ¿Por qué violencia de género? Se denomina así a la violencia ejercida sobre la mujer por el hecho de ser mujer, considerándola inferior o débil. Digamos, que parte de una discriminación y un sexismo y que por eso recibe un nombre diferente.

¿Y cómo afecta la violencia de género a los más pequeños? Como observadores, son víctimas directas. Aunque a veces podamos pensar que si no reciben ellos el golpe o el insulto no están siendo afectados, en realidad están expuestos a unas experiencias nocivas para su propio bienestar.

Las víctimas de la violencia de género somos todos. Que los hijos están sufriendo las consecuencias, lo podemos observar en su comportamiento. Para los peques suele haber dos polos por los que pueden moverse: el comportamiento agresivo ante todo y ante todos, sin motivo aparente (porque no ha aprendido a enfrentarse a los problemas y las discusiones de una manera sana y constructiva) o por el contrario, por la más absoluta sensación de indefensión. Y pueden incluso aparecer ambas cosas a la vez, según el momento o la persona con la que estén hablando y el trato que estén recibiendo. Digamos que tienen los dos modelos en casa y es una situación que ellos al principio pueden llegar a normalizar porque no conocen otra cosa (“pues será que los papás pegan a las mamás“), de modo que a veces se comportarán de una manera o de otra.

Las víctimas de la violencia de género somos todos. En los últimos años está habiendo un crecimiento enorme en las adolescentes que empiezan a tener relaciones sentimentales potencialmente maltratadoras. El control (exacerbado con los móviles y las redes sociales), el aislamiento y la presión psicológica a las que les someten suelen ser los primeros pasos. Pero no está tan lejos de la agresión física como podemos imaginar. Tenemos que hacerles ver desde pequeñas que ciertas cosas no son amor, que ellas valen por sí mismas, sin importar la persona que tienen al lado.

Las víctimas de la violencia de género somos todos. Porque quienes están alrededor, también están perdiendo. Un paso muy habitual para los agresores es el aislamiento de las víctimas, alejarles poco a poco de su familia y amigos, que sufren esa distancia e impotencia desde fuera. Aunque lejos y en la sombra, tienen que estar preparados para actuar cuando la víctima decida pedir ayuda.

Las víctimas de la violencia de género somos todos. Socialmente nos afecta, nos remueve y nos revuelve contra estos comportamientos. Debemos actuar con el ejemplo, educar en la no violencia, sea hacia quien sea.

Las víctimas de la violencia de género somos todos, sí… Pero si tú eres una víctima directa, no olvides que de esto se puede salir. No va a ser fácil, pero merece la pena salvaros todos.

La relación entre familia y colegio: ¡fundamental!

La familia y el colegio, son los dos contextos más importantes en el desarrollo de nuestros hijos, a veces durante los primeros años son incluso los únicos.

La educación de nuestros hijos es, en muchas ocasiones, una tarea compartida y la influencia de ambos contextos aumentará si entre estos dos sistemas se establecen relaciones fluidas, complementarias, cordiales y constructivas que tengan como objeto ayudar en el desarrollo infantil.

La relación de colaboración es posible. Cuanto más claros sean los roles y las responsabilidades de cada contexto más fácil será para nosotros respetarlos. Debemos recordar que ya hemos elegido un buen colegio, así que debemos depositar nuestra confianza en el saber profesional de los profesores, sin criticar ni desconfiar.

Igualmente debemos pedir que los profesores reconozcan a la familia como primeros educadores, con sus criterios de educación, sus diferencias y sus características.

Lo ideal es que las relaciones entre padres y maestros sean cordiales y amistosas, para así llegar a acuerdos en cuanto a objetivos y trato con los pequeños.

Si conseguimos esta buena relación, y generamos un buen clima de confianza entre todos, ayudamos a nuestros niños y niñas a aumentar sus sentimientos de seguridad y motivación hacia el aprendizaje y sobre todo mantenemos y respetamos las figuras de autoridad en todos los ámbitos ayudando a nuestros hijos.

De esta manera los niños son conscientes de la preocupación y la labor educativa que realizan sus padres y maestros.

Remar barcoNo debemos olvidar que somos del mismo equipo, que todos remamos en el mismo barco y que lo que pretendemos es construir niños felices, que disfruten de su infancia y que lleguen a ser personas adultas e independientes. Remando en una misma dirección y con el mismo empeño llegaremos a buen puerto.

¡Feliz Día del Docente!

El instinto maternal en el parto

Es verdad que estamos en una sociedad del siglo XXI, medicalizada en muchos aspectos, y el parto sin duda es uno de ellos.

A pesar de acudir a hospitales que dicen tener en cuenta a la MAMÁ y a sus decisiones, no siempre podemos conseguirlo.

Quizá por prevención, quizá por asegurarnos un parto en el que el bebé nazca sin problemas, quizá por nuestros miedos e incluso quizá por las prisas de todos (que también llegan hasta los quirófanos), a veces somos empujadas a vivir una experiencia de parto que no tiene muy en cuenta a la propia mamá y al propio bebé, y mucho menos a los tiempos propios de este proceso de la naturaleza.

¿Qué podemos hacer en las ocasiones en las que no nos escuchan ni nos ven, porque hay prioridades médicas?, ¿qué debemos hacer con nuestras necesidades y nuestros instintos? Es una buena pregunta, pero de muy difícil respuesta.

Sin embargo, aunque no podamos imponer nuestro instinto siempre debemos ESCUCHARLO.

instinto piesDesde GADEPSI creemos que el instinto maternal es fundamental para que un bebé se sienta protegido y para que la mamá se sienta dueña de su nuevo rol.

Os invitamos a dar la bienvenida a todas aquellas sensaciones propias del hecho de haberse convertido en MAMÁ, tendremos ganas de proteger a nuestro bebé y aflorarán sentimientos de rabia, de tristeza, de culpa… por las situaciones que no podamos controlar. No os preocupéis, es normal.

Os animamos a decir todo aquello que sentís, y todo lo que creéis que necesitáis, no sólo para proteger a vuestro bebé, sino también a vosotras mismas. A doctores y matronas, a enfermeras y familiares… todos pueden escuchar vuestras inquietudes, vuestros temores y vuestra ilusión.

Decir aquello con lo que no estáis de acuerdo ayudará a manejar la ansiedad de esos primeros momentos. Preguntar lo que no entendéis, o sentiros en el derecho de opinar, aunque vuestra opinión no sea profesional. No dudéis en comunicar a vuestra pareja aquello que deseáis con respecto a vosotras y a vuestro nuevo hijo.

Y sobre todo, no olvidéis que aunque estéis un poco nerviosas y perdidas… sois la que más conoce a vuestro bebé, sólo tenemos que escucharle.

¡Socorro!

Hoy es el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, un día para concienciar sobre el suicidio y promover la ayuda. El lema de este año es “Prevenir el Suicidio: Tender la mano y salvar vidas”. Y desde Gadepsi hemos pensado, ¿cómo no íbamos a querer tender la mano a las personas que más queremos?

Porque el suicidio cada año tiene cifras mayores, sobre todo entre adolescentes; por ejemplo, en 2012 se registraron más de 800 suicidios en adolescentes de entre 15 y 19 años (y subrayo lo de se registraron: quizás el número sea mayor, pero todavía hay mucho estigma al respecto y no siempre se contabiliza como suicidio una muerte en circunstancias extrañas). Y a esto hay que ponerle freno.

Empecemos por el porqué. Hay quienes piensan que el suicidio (o el intento) es una simple llamada de atención por parte del adolescente, que sólo quiere que le hagamos más caso. Corrijamos: se trata de una llamada de auxilio, nos está pidiendo ayuda con esta amenaza porque no sabe gestionar la situación de otra manera. Y sí, quizá pasa por hacerles más caso, pero no en el “hacer lo que ellos quieran”. A veces basta con preguntar, interesarse, escuchar; intentar entender por qué está tan triste últimamente.

También está qué podemos hacer como padres. Siempre que sepamos de una situación en la que el menor está pasando una mala racha, hay cosas que podemos hacer por ellos. Lo primero, interesarnos por su vida y su situación, hacerles sentir que no están solos. Pero ¡ah! Es que a veces sí están solos. A veces han sufrido una pérdida o un conflicto con los amigos que puede hacer que lo vean todo más negro aún. Con nuestra presencia, les tenemos que conectar a la vida. Hay que luchar contra su aislamiento si es que lo hay, hacerles sentir que no están solos aunque piensen que sí (recordemos que en la adolescencia, todo es blanco o negro, no hay un gris de “medio solo, medio acompañado”).

Otro apartado importante: cómo ayudarles. Piensa que se trata de una situación en la que la persona está muy vulnerable, tanto como para decidir que la muerte es la mejor solución. Su autoestima está por los suelos, de manera que tenemos que intentar elevarla, darles mensajes de cariño y apoyo, porque para infravalorarse ya están ellos. Por ejemplo, si realmente nos reconoce que está pensándolo o ya lo ha intentado, a lo mejor nuestra inmediata es: “¡Pero qué dices! ¡Es que no se te ocurren más que tonterías, verás cuando se lo cuente a […]!”. Sabemos que es difícil a lo mejor controlar el shock de una noticia como ésta, pero en ese momento, lo que le llega a esa persona que lo está pasando mal es: “No se lo debería haber contado, no me va a guardar el secreto, tiene razón, soy tonto… no hago más que estorbar” y ha vuelto sin darse cuenta a su idea inicial.

Por eso, lo que debemos hacer es acercarnos a ellos con cariño, ofrecerles nuestra ayuda y colaboración para conseguir que deje de sentirse de esa forma, no quitarle importancia al origen de las ideas suicidas (si a ellos les importa, tienen un valor que no podemos desmontar con un simple pero no pienses eso, si ya ves tú qué tontería).

Y es importante que encuentren una figura de apoyo en la que confiar. A veces como padres nos costará pensar que esa figura no somos nosotros, pero hay que ofrecerle alternativas: piensa que si le ayudas a ayudarse, ya le estás cuidando. Podemos proponerle que hable con algún familiar con el que sepamos que se lleva muy bien (preferiblemente mayor que ellos) y que vaya a saber soportar esta información; alguna amistad que vaya a ser de ayuda y que cuide a nuestro hijo; y, si lo consideramos oportuno, un profesional que pueda ayudaros a todos: a la persona en riesgo de suicidio a mejorar y a nosotros a encajar una situación tan difícil.

Pero todo se resume en una actitud de apoyo al menor. Tiene que saber que puede contar contigo, que vas a luchar por su vida cuando él o ella dejen de luchar, que vas a cogerles de la mano si tropiezan. Recuerda: ¡tender la mano y salvar vidas!

Aprender a ser padres siendo equipo

La llegada de un bebé a una familia revoluciona por completo la casa. Empezando por el orden, que tardamos unos días en habituarnos a tanto espacio para pañales, calcetines y biberones, y terminando por la necesidad de reorganizar nuestros horarios y nuestros tiempos.

Pero lo más importante que tenemos que organizar, por encima de buscar una balda para los diminutos calcetines e incluso más que estructurar nuestros horarios para no notar tanto la falta de sueño, es formar equipo con mi pareja para enfrentarnos juntos a lo que hemos empezado: una vida como padres.

Dos para unoHasta ahora, cada uno podía tener formas diferentes de hacer las cosas y se podían resolver las dificultades más fácilmente. Pero si somos padres en pareja, tendremos que negociar mucho a partir de ahora, intentando mantener una visión y un objetivo común, para que este primer hijo y los que le puedan seguir nos vean como un fuerte unido.

Además, hay una variable a tener en cuenta: las familias de origen de cada uno. Al fin y al cabo, el ejemplo más cercano de cómo se es padre y madre lo hemos tenido en nuestra familia a medida que crecíamos y puede ser que nuestra pareja no haya vivido lo mismo. O, incluso, que habiendo tenido un modelo parecido de educación, a uno de nosotros nos parezca un ejemplo a seguir mientras que el otro lo ve como algo que no quiere para sus hijos. ¿Qué hacer entonces?

Lo primero que tenemos que hacer es mantener en mente que ese tipo de educación no ha funcionado tan mal como yo puedo pensar: al fin y al cabo, ha dado lugar a la persona que es mi pareja hoy en día, una persona que ha conseguido enamorarme y de la que me gustan muchas cosas. Así, aunque de primeras no confíe mucho en las técnicas que propone mi pareja, es bueno mantener en las ocasiones en que me toque ceder la fe en que puede funcionar esta otra forma de hacer las cosas.

Y es que habrá que hablar mucho, mucho en la pareja sobre la educación de los pequeños de la casa, porque tendremos que intentar estar de acuerdo en casi todo (o acercar posturas lo máximo posible), porque la meta es la misma: que el bebé crezca feliz y sintiéndose querido hasta convertirse en una buena persona.

Por cierto, ya que hablamos de la familia política, tenemos que mantener en mente que son personas importantes en la vida de nuestros hijos, de manera que cuanto mejor sea nuestra relación con ellos, mejor para el funcionamiento de la familia en general. Para ello, una de las cosas que debemos hacer es que, a la hora de confrontar o ponerles límites, sea cada uno con su propia pareja. Es decir, siempre será mejor que yo como hija o hermana hable con mis padres y hermanos de lo que quiero para mis hijos, a que mi pareja tenga que enfrentarse a los suegros y cuñados.

Recuerda que cuanto más claras sean las cosas para tu hijo o hija, más entenderá cómo funciona todo a su alrededor. Es de vital importancia que entre esas cosas esté lo que los padres y madres les vamos a dar: que se sientan seguros y protegidos con ambos progenitores, que sepan que pueden confiar en cualquiera de los dos y que las recompensas y los castigos lleguen siempre por las mismas cosas, pues puede resultarles caótico no saber a qué normas atenerse, creando la creencia de que nunca se sabe qué va a pasar.

Juntos, como equipo, podremos garantizar a nuestros peques qué va a pasar y cómo funciona el mundo.

Escríbeme un WhatsApp

Es difícil saber cuál es el momento idóneo para tener un móvil. Pero es que además, hoy en día, lo que nos piden nuestros hijos no es un móvil con el que llamar en caso de que ocurra una emergencia, sino un Smartphone con el que tienen acceso a miles de cosas, lo que aumenta la dificultad de la decisión. Por eso, una vez que lo hayamos decidido, debemos enseñarles a hacer un buen uso de todas las aplicaciones que se descarguen.

Por ejemplo, el WhatsApp (Viber, Line, etc.) es una de las aplicaciones más utilizadas para chatear. Pueden estar en contacto constante con todos sus contactos: hablar, enviar imágenes, vídeos… Que se pueden quedar ellos para siempre.

Está claro que conocemos a las personas a las que vamos a enviar fotos nuestras, pero, sin quererlo, una foto puede dar muchas vueltas y puede acabar siendo utilizada para algo que el adolescente no imaginaba cuando envió esa fotografía o la puso de perfil. Por eso, tenemos que enseñarles a elegir bien la información que se da porque queda escrito, lo que tiene ventajas e inconvenientes:

  • Ventajas: el contenido es más meditado y trabajado: hemos tenido que buscar el chat de la persona, se piensa qué decir, se escribe, se envía…
  • Inconvenientes: la información es tangible y verificable, todo lo escrito queda ahí hasta que alguien elimine el chat. Además, todo el proceso de escribirlo lleva un mayor consumo de tiempo que decirlo cara a cara y no tienes las reacciones del otro como retroalimentación para la conversación. Para combatir la falta de comunicación no verbal, se pueden utilizar los distintos emoticones (los dibujos que imitan expresiones faciales con signos escritos), pero no siempre las palabras tienen el mismo efecto, porque hay una parte en nuestra lectura que parte de la interpretación (el tono que le queramos poner, por ejemplo).

Por eso, aunque parezca una enorme ventaja contar con estas aplicaciones para mantener el contacto con las personas de nuestro círculo de amigos, no hay que eliminar la importancia de los encuentros cara a cara. Debemos inculcar a nuestros hijos (¡y aprender nosotros!) que en ningún momento las redes sociales son un sustituto para las amistades y relaciones “en directo”, que deben seguir buscando el momento para estar con ellos y disfrutar de su compañía.

Escríbeme un WhatsApp (Principito)Para ello, como con todo, el ejemplo que les demos es la mejor arma, y nuestros hijos tienen que ver que nosotros seguimos prefiriendo llamar a un amigo o familiar que vive lejos de vez en cuando para mantener el contacto (aunque también utilicemos los chats para contarnos otras cosas); podemos poner normas de “no móvil” cuando se está en reuniones familiares o cuando estamos con amigos, porque el tiempo que nos estamos dedicando mutuamente será más rico si todos estamos pendientes de la conversación y no del pitido del teléfono; podemos decirles que nos manden un WhatsApp si van a llegar tarde a casa, pero si tenemos que hablar con ellos sobre ello lo haremos en persona cuando llegue a casa.

En definitiva, tenemos que enseñarles a valorar las cosas buenas de la inmediatez de Internet en nuestro bolsillo, pero también a valorar una conversación cara a cara.

13 de abril ~ Día Internacional del Beso

El beso, es la máxima expresión del afecto y me es grato comunicaros que el BESO ES IMPRESCINDIBLE para nuestro crecimiento personal.

Es la máxima expresión del afecto junto con las caricias, los abrazos y el contacto. La necesidad de tacto es una de nuestras necesidades más tempranas y más básicas. Al nacer, es lo que nos asegura que estamos acompañados y que seremos alimentados.

IMG_20150413_130629La demostración de afecto en las etapas infantiles es mucho más que afecto, es alimento, es seguridad, es pertenencia….

Gracias a los besos crecemos como individuos,

gracias a los besos nos sentimos queridos y respetados,

gracias a los besos nuestra autoestima se eleva,

gracias a los besos sabemos quienes nos rodean,

gracias a los besos aprendemos mejor,

gracias a los besos nos socializamos,

gracias a los besos nos sentimos deseados,

gracias a los besos …. Besaremos.

A partir de ahí los besos nos acompañarán toda la vida. Quizá tengan forma de ternura, de pasión, de complicidad, de educación…. Pero siempre estarán ahí.

¿Entonces por qué a veces se nos olvida enseñar a nuestros hijos a besar?

Somos seres humanos sociales que necesitan demostrar el amor que se profesan. El afecto es la base de la vida social, es el verdadero lenguaje universal.

Por eso, si puedes BESA A TUS HIJOS, bésales mucho, porque será la manera en la que aprendan a besar a otros, a demostrar su amor, a conocer y reconocer sus propias emociones.

Porque EL BESO es mucho más importante que las matemáticas, que el futbol y que las buenas maneras en la mesa… PROPONGO EDUCAR EN EL BESO.

“Por una mirada, un mundo;

por una sonrisa, un cielo;

por un beso… yo no sé

qué te diera por un beso.”

Gustavo Adolfo Bécquer

¿Qué entienden nuestros hijos del accidente de avión?

¿Qué entienden nuestros hijos del accidente de avión? ¿Deberíamos decirles la verdad? ¿Les creará un miedo irracional a montar en ese medio de transporte? 

¿Y si se lo toman como una broma? ¿Entenderán algo?

Estas son algunas de las preguntas que nos han hecho nuestras mamás en estos días, ante la horrible noticia del accidente de avión A320 de la compañía Germanwings, en la que se han visto afectadas más de 150 familias.

Cuando en la televisión, en el colegio, en los comentarios  o…. simplemente en el ambiente, está la preocupación, la incredulidad y la tristeza por algo tan impactante, debemos escuchar a nuestros hijos. ¿Ellos preguntan? ¿Se quedan a nuestro lado cuando estamos hablando de ello con alguien? ¿Escuchan la televisión como uno de nosotros?…. Si estas respuestas son afirmativas, es que nuestro hijo quiere tener información sobre ello, tenga los años que tenga.

Es verdad que los niños no comprenden el concepto de la muerte en su totalidad hasta aproximadamente los 8 años, pero desde bien temprano los niños son muy conscientes del dolor, de los nervios, de la preocupación. Si negamos esos sentimientos en nosotros mismos, si al hacernos una pregunta “quitamos hierro al asunto”, nuestros hijos no entenderán la incoherencia entre lo verbal y lo no verbal y aprenderán que lo correcto es ocultar aquello que les preocupa o les entristece, tal y como haces tú.

Tendremos que hacer un gran esfuerzo por ajustar nuestro lenguaje a su edad y a su comprensión, pero por supuesto, tendremos que decir la verdad antes sus preguntas y mostrar nuestros sentimientos sin pudor. Podemos decirles que ha sido una noticia que ha entristecido a todo el mundo, que ha sido un accidente desafortunado, que todos estamos pendientes de la televisión porque nos preocupa y porque estamos muy tristes por esas familias.

No debemos olvidar que los niños viven en nuestro mundo, y a veces éste se tambalea. No es un mundo perfecto, ni mucho menos, y aunque deseamos que ellos sean felices, no siempre lo podemos conseguir.